miércoles, 14 de junio de 2023

SILENCIO

 


Vuelvo a vestirme de silencio y está mi silencio lejos de ser olvido. Vuelvo a vestirme de silencio y siento que naufrago y entonces me abandono a la deriva. Vuelvo a vestirme de silencio. A esconder la cara. A tapar las cosas. Vuelvo a vestirme de silencio porque el suelo me es inestable, porque las inseguridades asoman. Porque el mundo se sacudió sin avisarme y apenas estaba preparado. Vuelvo a vestirme de silencio en un intento desesperado de ponerle cosas y cosas y cosas y cosas encima a lo que grito bien adentro. Vuelvo a vestirme de silencio como si me gustara ese traje. Como si me gustaran sus telas, sus arreglos, su tiro. Me ahoga, me aprieta, me pica. Vuelvo a vestirme de silencio porque he dicho mucho, porque he contado todo, porque he callado tanto. Vuelvo a vestirme de silencio y no quiero vestirme de silencio. Me pesan sus telas. Me ahogo. Pero no hay de otra, tengo que vestirme de silencio, aprender de nuevo, mirar el espejo donde habita aquel que he querido dejar atrás. Vuelvo a las grietas, a los miedos, a los vacíos. Vuelvo a vestirme de silencio con un taco en la garganta, con un grito gritando, con varios te amo acumulados en varios rincones de varios caminos. Vuelvo a vestirme de silencio cuando tan cómodo me sentía hablando. Cuando creía que valía la pena hablar. Vuelvo a vestirme de silencio para no mostrarme porque temo y cuando tengo miedo lo que mejor me cubre es mi silencio. Vuelvo a vestirme de silencio para esconderme. Vuelvo a vestirme de silencio porque aunque me busco aún no me encuentro. Vuelvo a vestirme de silencio porque no entiendo. Porque pregunto pero no entiendo. Porque me pregunto pero no entiendo. Vuelvo a vestirme de silencio. Vuelvo a vestirme de silencio esperando que alguien venga y me saque de este silencio. 

lunes, 29 de mayo de 2023

QUÉ GANAS

Qué ganas de saber de vos, de escribirte con la simple intención de escribir tu nombre porque me gusta como se me ve cuando lo pronuncio. Qué ganas de verme haciendo las muecas que seguro hago ahora mismo que voy organizando letras: una acá, otra por acá, la otra por este lado. Cada una bien puesta, firme, sólida; y es así como se vuelve un nombre un lugar seguro. Y es así como también es tu nombre un lugar feliz. 

 

Qué ganas de saber de vos, de preguntarte por cualquier cosa para que me hables de cualquier cosa; porque lo que me interesa es saberte por ahí rondando en algún satélite que orbita cerca mientras yo giro y giro y giro a ver si así es más sencillo organizar estas ideas que me visitan sin dejar datos en recepción y que se van alojando en el primer lugar que encuentran. Ideas éstas que llegan para dar vueltas. Qué ganas de dar vueltas con vos; a la cuadra, a la ciudad…a la vida. Porque “vení acompañame allí” es un plan que no tenía en mis planes sin saber que me gustaba tanto. Contigo “Adondesea” es un lugar al que se llega con sonrisas y yo quiero viajar sonriendo. Quédate vos a la ventana que el sol te da bonito como también te da la noche, como también te da la brisa, como también te da la risa. Quédate vos aquí en mi vida, que se nos da bonito esto de sonreír bonito. Quedémonos en esta cajita, elegí el lugar que quieras y ve poniendo tus cosas, en desorden, que luego organizamos lo que venga; y déjame un rincón que desde ahí te cuido. Déjame un huequito en vos que te prometo que ahí me quedo si quieres que me quede. Y quédate vos acá cerquita, que se te da bonito eso de estar cerquita. Que se nos da bonito. Qué ganas de vos, bonita.

 

Qué ganas de saber de vos y de esos besos tuyos que van llegando desde antes de que los labios se toquen. Qué ganas de esas miradas que hablan en susurros. Qué ganas de libros aleatorios y charlas desprevenidas, de páginas abiertas buscando rutas en números fijos. De conversar de lo que llegue. De llegar con vos. Bendito el suelo cuando no es firme. Bendito el mundo cuando se mueve. 


Hay sonrisas que pronuncian nombres, hay relojes que deberían detenerse. Qué ganas de saber a qué sabe un beso en la playa, a qué huele la piel tostada, de saber cómo luce la sal seca. Qué ganas de una ventana a cualquier parte, de un techo que proteja, de un lecho que anote historias, de un lugar que guarde secretos. De una canción que aún no se ha escrito. Qué ganas de saber de vos. Qué ganas de contar el cuento.

 

Qué ganas de abrir los ojos y que a mi lado estés durmiendo.

lunes, 20 de diciembre de 2021

PRIMERAS VECES Y HABITACIONES TEMPORALES

Por si te quedan dudas te lo diré tantas veces: que te quiero y te deseo y que me gustas como esos gustos que aparecen de vez en cuando, cuando uno ni siquiera estaba buscando un gusto nuevo como es este gusto de que me gustes y que me guste lo que sos y cómo te mueves y cómo besas y cómo caminas por la habitación con tu ropa interior tan negra y tan bien puesta y tan ajustada mientras yo te miro y sigo sin creérmela, sin creer que debo creer en los dioses, al menos en un dios amoroso que te mandó a dar vueltas por la habitación para que yo creyera que todo es bonito, como vos, que caminas por la habitación mientras el mundo y yo ardemos. 

Por si te quedan dudas te diré una y mil veces más que soy blando con tus besos y con tu piel y con tu mirada y con ese cariño que vas dando y que se extraña de una manera tan fuerte que me gustaría que fueras yo por un momento para que supieras lo que te quiero decir y que sintieras cómo ese cariño y esa mirada y esa piel y esos besos se fueron instalando por acá adentro. 


Por si te quedan dudas vuelvo y digo que me encantas con tus poros y tus pecas y tus lunares. Con cada pelo nuevo que te nace y los otros tantos que se te van cayendo y se van escondiendo por ahí para aparecer de sorpresa, como si tuvieras todo planeado para que uno diga “por acá está ella, ¡carajo!, sí es que la quiero mucho”. 


Por si te quedan dudas te recuerdo que te mudaste a canciones y a verbos y a deseos. Que te busco en esquinas y te pruebo en gomitas. Que resultaste siendo nuevas costumbres. Que los atardeceres no son los mismos y hasta los grafitis tienen palabras tuyas. Que eres un diccionario de frases nuevas. Que es lindo buscarte para luego enviarte cosas y decirte “aquí estás”. 


Por si te quedan dudas te lo resumo: la vida es más bonita porque estás. 

UNA INVITACIÓN

Te invito a caminar conmigo y no pisar las rayas del suelo y ponernos penitencias si alguno pisa alguna. Te invito a reírnos en cada cuadra y a parar de improvisto para mirar una vitrina o una nube o al cielo o a esa casa o ese edificio. A quedarnos callados y hablar mucho. Y también a reírnos de nosotros mismos. 

Vamos a esos lugares a los que sabemos que iremos aún sin conocer sus nombres y sus historias y que nuestros pies nos guíen mientras nosotros vamos a otro ritmo. Te invito a ser mi ritmo y yo el tuyo. Vamos a esos lugares cuyos nombres pronunciaremos con ese clic de la felicidad adquirida. 


Besémonos en esquinas nuevas y bajo diferentes cielos. Bajo la lluvia y bajo el sol y debajo de aleros o cuidados por la noche. Caminemos de la mano en ese ritmo que solo dos conocen y comparten. Caminemos juntos a pasos cortos y largos y hacia destinos que no importan porque lo único importante que vale la pena es estar contigo y que estés conmigo. Y que se abra la ruta y se pierda el mapa. Y que paremos a descansar y retomemos. Vayamos juntos, adondequiera que sea que igual eres tú el lugar al que siempre valdrá la pena llegar. 

domingo, 5 de diciembre de 2021

DESPUÉS

 

Encontrémonos después de un tiempo, puede ser en la canción de siempre para que no nos perdamos. Que quien llegue primero espere un rato al otro, lo necesario, y si es del caso dar una vuelta y volver al mismo sitio, hasta que nos crucemos. Encontrémonos cuando hayan pasado unos meses o hagámoslo mil labios después. Cuando ya no contemos días, horas y minutos; cuando el tiempo sea una masa. Cuando hayan pasado varias páginas, varias películas; luego de desayunos en otras camas y de noches que no valieron la pena. De pasos que se dan sin volver la vista. Sin devolver llamadas. Encontrémonos un tiempo después, como si no hubiéramos planeado todo y finjamos sorpresa. Como si no buscáramos al otro en cada espejo, en la mesa para dos de los restaurantes, en las habitaciones temporales, en las canciones nuevas que suenan al otro. Como si no viviéramos en ascensores, en escaleras en mitad de cuadra. Encontrémonos en una playa que oficie de país neutral, en una calle empedrada, en el reflejo del vidrio de una vitrina. En una tienda de chocolates. En un concierto. En un teatro. En una silla de un parque. Encontrémonos un tiempo después de habernos perdido, uno del otro, de nosotros mismos. Y variemos la ruta.

sábado, 13 de noviembre de 2021

ALEATORIO

Prefiero preguntarte por una película que te conmueva, o una canción. O por ese paseo que hiciste cuando niña que te dejó un recuerdo que vuelve con sonrisas. Hablar de sabores de helado, de colores favoritos o a qué te sabe un durazno cuando lo comes tú. No me interesa saber a qué saben los duraznos, quiero saber a qué te saben a ti. Hablemos de bobadas que cuenten más de nosotros que de trabajos. Hablemos de sexo, de secretos, de fetiches y de confesiones. Pongamos temas al azar, así como el azar de habernos cruzado entre tanta gente. De tus ojos y de tu boca. De tus pecas tan bien puestas y de tus lunares que son mapa de ruta. De mis manos grandes y de mi caminar torpe. Del número de la página en la que estás en el libro. Saber si ya almorzaste y qué comiste de postre. En qué minuto y segundo suena esa parte de la canción que te hace bailar. De conciertos. De lo primero que te enjabonas cuando te bañas. Conozcámonos en otra vía, en una secundaria carretera provincial que igual llegará al pueblo. Hablemos de pueblos, de esos paisajes que alguna vez pasaron y se quedaron. De esos lugares a los que quisieras volver para compartirlos, como los duraznos. De panaderías de esquina o de sabores insoportables. De olores para cerrar los ojos. De lugares intocables. 

De profesores alcahuetas, de compañeros olvidados. De costumbres y rutinas, de agüeros, de lo que no puedes dejar de hacer antes de salir de casa. De pecados cometidos. De errores aprendidos. De las cosas que dolieron. De lo que extrañas. Hablemos de cine y televisión. Hablemos profundo y hablemos banalidades. De por qué te gusta que te hagan cosquillas en el pelo hasta quedarte dormida. Del perfume que te cansó. De la razón de ser de esa sonrisa maliciosa. Hablemos de calles escondidas y de las tiendas de barrio con sus curiosidades; del chocorramo de nevera y del yogurt que no volvieron a vender. De por qué no montas en bicicleta y de aquel récord del que todavía te sientes orgullosa. De los regaños de mamá. De las escapadas de casa. De la mirada que te hizo cambiar. De las cuentas por pagar. De los teléfonos que te sabes de memoria. De tu número favorito, de los gustos heredados. Del sabor del primer beso, de ese lugar en el que el piso tiembla cuando te tocan; de aquella vez que saliste corriendo porque tenías miedo, de las veces que ese miedo te hizo preferir callar. Hablemos de juegos de mesa, de tonterías, de galimatías, de chucherías, del lenguaje que inventas cuando te das cuenta de que estás queriendo más de lo que te habías propuesto querer. Sentémonos acá y dejemos que la gente pase que nosotros estamos en otro tiempo. 

jueves, 11 de noviembre de 2021

UN MUNDO DE PALABRAS

Tengo este mundo de palabras que dependen de quien lea para saber si un mundo es un montón o un lugar. Que si lo que escribo es un mundo de ideas sin sentido, como si me diera lo mismo hablar de huevos de codorniz o de las veces que me he sentado a mirar cada una de tus pecas. Como si no fueras nada del otro mundo. Como si no fueras entera un mundo. Escribir sobre tu nariz arrugada cuando ríes y sobre la manera en que acomodas tu cuerpo antes de dormir. También podría hacerlo para contar las veces que me he quedado atolondrado ante tu reflejo en el espejo o contar también las veces que, puedo jurar, te he visto caminar a unos cuantos centímetros del suelo, como si alguien te llevara porque, válgame dios, la vida se detiene un par de segundos cuando llegas, como un regalo, como diciendo “mírala despacio que yo sé”.